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lunes, 17 de septiembre de 2012

AVATAR

Ficha técnica y artística:

-Director y Guionista: James Cameron
-Género: Ciencia-ficción
-Reparto: Sam Worthington (Jake Sully), Zoe Saldana (Neytiri), Sigourney Weaver (Dra.
 Grace), Michelle Rodriguez (Trudy), Giovanni Ribisi (Selfridge), Lola Herrera (Veronica
 Walsh), Joel David Moore (Norm Spellman), C.C.H. Pounder (Moha), Peter Mensah,
 Laz Alonso (TsuTey), Stephen Lang (Quaritch), Wes Studi, Matt Gerald (Lyle).
-Música: James Horner.
-Fotografía: Mauro Fiore.
-Montaje: John Refoua y Stephen E. Rivkin.
-Diseño de producción: Rick Carter.
-Vestuario: Mayes C. Rubeo.
-País: Estados Unidos
-Año: 2009

Una de las aventuras épicas más impresionantes jamás llevadas al cine, "Avatar" es la realización del sueño personal de James Cameron,  director de "Titanic", que escribió el guión de su nueva película 14 años atrás, pero sólo en 2005 tuvo a disposición la sorprendente tecnología cinematográfica que "Avatar" estrena, y que ha establecido un nuevo estándar para el mundo cinematográfico.

La nueva tecnología gráfica, especialmente cuando puede disfrutarse en 3D, como sucede en las principales plazas del mundo, sirve de vehículo para narrar una conmovedora historia épica que se desarrolla en la imaginaria luna llamada Pandora, donde los seres humanos explotan un extraño y valioso mineral para garantizar la energía a un planeta Tierra completamente devastado y sin recursos vitales.

"Avatar" nos introduce al fascinante y surrealista mundo de Pandora a través de los ojos del personaje principal Jake Sully, un ex infante de marina confinado a una silla de ruedas. Jake recibe la oportunidad de su vida cuando la corporación que explota el mineral de Pandora le ofrece participar del programa “Avatar”.

Debido a la toxicidad de la atmósfera de Pandora, el programa “Avatar” permite que "conductores" humanos  manejen mentalmente cuerpos biológicos artificialmente creados mediante la combinación de ADN humano con el de la raza nativa de Pandora, los Na'vi.

Los Na'vi son casi dos veces más altos que los seres humanos, perfectamente esbeltos, con una piel azulada y algo atigrada y dotados de una agilidad incomparable.



Capaz de desplazarse libremente en su nuevo avatar, Jake recibe la misión de infiltrar a los Na'vi, cuya resistencia a permitir que sus bosques sean destruidos por la corporación de la Tierra se ha convertido en un dolor de cabeza para los desalmados humanos.

Las cosas, sin embargo, no salen según lo planeado: Jake, en su avatar, se extravía en la peligrosa jungla de Pandora, y cuando está a punto de perecer a causa de la hostil fauna local, es salvado por una bella Na'vi, Neytiri, una suerte de princesa de su raza.

Jake comenzará así una doble vida: en su silla de ruedas, como espía informante de la avanzada militar humana, y dentro de su avatar, como un Na'vi cada vez más fascinado con la compleja cultura local, la impresionante naturaleza de Pandora, y la belleza de Neytiri, con quien comienza a desarrollar una relación cada vez más apasionada.

Inicialmente dividido entre ambos mundos,  Jake opta por ocupar su lugar mesiánico entre los Na'vi  y finalmente liderar la épica batalla final contra los explotadores humanos de la que dependerá la subsistencia de Pandora.

Hasta aquí la descripción. Tratándose de una película de Hollywood, no es difícil imaginar el final.

Lo desconcertante de “Avatar”, sin embargo, es la descarada, infantil y hasta ridícula propaganda ecologista, donde cualquiera que no comparte el radicalismo "New Age" de creer en la "madre tierra", es un asesino sicópata, como el "malo" de la película, un coronel que desde una nave ordena la masacre de una tribu Na'vi mientras degusta indiferentemente una taza de café.

La separación entre  buenos y malos es tan grotesca, que en nada se diferencia al mundo de héroes y villanos de los cartones animados para niños de la Warner, esos del Correcaminos y el Coyote Waly que concluían con el proverbial "eso es todo amigos".

Los héroes de Avatar, los Na’vi,  son, en efecto, tan "buenos" como "malos" son los explotadores humanos: creen en la "madre tierra", piden permiso y luego disculpas a cada animal que cazan para subsistir y viven en total, perfecta e idílica conexión con la naturaleza.




Esta conexión no es figurativa: en la película, los Na'vi poseen una trenza dotada de terminaciones nerviosas con las que se literalmente se conectan a similares "tomacorrientes" neurálgicos de animales que corren y vuelan; y es sólo mediante esta conexión, y no la destreza, como pueden desplazarse por tierra o volar montados sobre enormes aves.
                                              
Los ritos fúnebres de los Na'vi  son escenas calcadas de los festivales hippies de la década de los 70: sentados en posición "yogui", entrelazan las manos en alto en círculos concéntricos, mientras cierran los ojos, contonean sus torsos y cantan  mantras a la "madre tierra."

La única redención posible, la película nos conduce a creer, es convertirse en un Na'vi. La otra alternativa es formar parte de los frívolos, desalmados y codiciosos humanos, que no contentos con haber destruido su propio planeta “convierten en enemigos a cualquiera que esté sentado sobre algo que les  interesa”, como señala uno de los personajes en “Avatar”.

No hay medias tintas. Pero esa "redención" se logra sólo aprendiendo el camino iniciático, porque como dice Jake en uno de sus informes, "nosotros los humanos no tenemos nada que a los Na'vi pueda interesar"; mientras que Neytiri responde a los deseos de Jake de aprender el camino: "no se puede llenar una copa que ya está llena".

Es decir, hay que "vaciarse" de todo lo humano y "comenzar de nuevo" por el camino de unos pocos iniciados. Pero ¿Cuál camino?  El del gnosticismo ecologista versión siglo XXI; es decir, el que niega que, como sostiene el cristianismo, que la salvación es para todos y está al alcance de todos.

Los críticos de Hollywood suelen ser feroces con lo que califican de "simplismo moralista"  de la mayoría de  películas cristianas. Producciones de trasfondo cristiano como "Fireproof", "Facing the Giants" o "The Blind Side" con un más que aceptable éxito en la cartelera norteamericana, han sido literalmente aplastadas por los críticos de cine por el supuesto "crimen" de ser "moralistas".

De esta crítica no se han salvado ni siquiera películas con argumentos ricos y complejos como "Bella" o "Because of Winn Dixie".

El simplismo moralista y el maniqueísmo de “Avatar” es no sólo risible, sino incluso un insulto a la inteligencia del espectador. Pero ¿Por qué ganará más de un Oscar y por qué  alguna audiencia aplaude enardecida cuando los Na'vi, ayudados por la "madre tierra" comienzan a despedazar a los humanos?

Primero, porque sin duda, la película no puede ser cinematográficamente más espectacular. Pero principalmente, porque representa el dogma oficial de  Hollywood de la religión sin Dios y sin compromisos morales personales. Y Hollywood ensalza a sus “santos” con el mismo fanatismo con el que quema a sus “herejes”. Eres el Correcaminos o eres el Coyote Waly. “Avatar” ha venido a confirmar esa regla.





GLADIADOR

Ficha técnica y artística:

- Género: Acción / Drama
- Nacionalidad:Gran Bretaña / USA
- Año: 2000
- Director: Ridley Scott
- Actores principales: Russell Crowe, Joaquin Phoenix, Connie Nielsen, Oliver Reed, Richard Harris, Derek Jacobi, Djimon Hounsou y David Schofield.
- Productores: David H. Franzoni, Branko Lustig y Douglas Wick
- Guión: David H. Franzoni
- Fotografía: John Mathieson
- Música: Hans Zimmer y Lisa Gerrard
- Galardones principales: 5 Oscar, 4 BAFTA y 2 Globos de Oro.

  Gladiator es la película basada en el Imperio Romano que más éxito cosechó desde la mítica Ben-Hur. Personalmente me encanta la película, pero éste artículo no es una opinión, sino un análisis histórico, por lo que he tratado de ser lo más objetivo posible.
    El artículo esta extraído de un trabajo que realicé en la Universidad, pero está refundido para que resulte más ameno y menos farragoso de leer. Su objetivo es el de ver hasta que punto este filme nos ofrece una visión realista de la época y los hechos que recrea. Espero que os guste.



Contexto y Argumento

    La película está ambientada en la Roma Imperial, arrancando en el final de la vida del Emperador Marco Aurelio, con su victoria sobre los marcomanos cerca de Vindobona (año 180 d.C.); y muestra a continuación cómo su hijo, Cómodo, se convierte en el nuevo emperador, Cómodo supone el fin del Alto Imperio y la dinastía Flavia, comenzando la época de decadencia conocida como Bajo Imperio (aunque la película muestre un hipotético regreso a la forma republicana en su final).
    Aparte de lo anterior, históricamente verificable, está la parte pseudo-histórica del guión, que incluye al personaje protagonista, Máximo, y todo lo que a este rodea, incluyendo la petición de marco Aurelio de que devuelva el poder al Senado. 

Análisis histórico

    Gladiator es una de las pocas películas recientes que, ambientada en el Imperio Romano, ha cosechado un gran éxito, y Ridley Scott ha sabido conjugar la recreación histórica clásica con unos soberbios efectos especiales, que convierten este largometraje en un fantástico espectáculo, mucho más creíble a nivel visual que ninguna de las películas anteriores que trataron de recrear esta etapa histórica.
    En este largometraje no se nos ofrecen las fuentes en las que se ha basado, y si se nos advierte en los créditos con un “aunque muchos de los personajes que aparecen en esta película son reales, la historia en sí es ficticia”. Esto ya nos indica que Gladiator busca la emoción y la intensidad por encima del verismo, y su guión no sería una obra de historia, sino una novela histórica (carácter pseudo-histórico). Sin embargo, pese a esta falta de rigor en los acontecimientos, el filme de Scott presenta aspectos de la sociedad, el urbanismo, el arte o las tradiciones del Imperio Romano con una importante dosis de credibilidad.
    En el “Making of” de Gladiator su director explica que quieren enseñar la colosal Roma de un modo muy creíble, buscando “mostrar la grandeza de Roma y a la vez su corrupción y decadencia”, los dos emperadores de la película son de algún modo la encarnación de estas dos ideas. Mediante el radical contraste entre las figuras de Marco Aurelio y su hijo Cómodo se nos quiere comparar al emperador filósofo, el de la templanza y el buen gobierno; con el emperador gladiador, de la locura y el descontrol. El padre representa el fin del auge del Imperio, mientras el hijo lo hace del inicio de la decadencia.


(Marco Aurelio, el emperador filósofo)

    La figura de Cómodo, tan negativamente caracterizada, no dista tanto de la que nos ofrece la historiografía romana, que prácticamente lo tacha de loco. De su política lo más destacado es el desinterés por continuar ampliando el limes (límite) del Imperio como quería su padre, que le lleva a dejar las guerras, mostrando sus razones en una interesante conversación en la que pregunta a su hermana Lucina las razones de que el pueblo amase a su padre por unas guerras que no veían y que no aportaban, ante la respuesta de ésta de que al pueblo le importa la imagen de grandeza de Roma, Cómodo responde que él le dará otra imagen espectacular, pensando desmantelar el Senado. Puede sorprender enormemente la constante presencia de Cómodo en la arena, pero esto se apoya en un cierto fundamento histórico, pues las fuentes nos dicen que el emperador, haciendo honor a su título de “Hércules Romano” gustaba de participar en las luchas de gladiadores para mostrar su fuerza (lo que no pude documentar es si esas luchas eran tan “justas” como la que pone fin a Gladiator).

(Cómodo, el emperador Gladiador, ante el busto de su padre)

     La figura de benévolo salvador de Roma por las armas que encarna Máximo tiene sus paralelismos en la tradición romana, especialmente en la célebre historia del dictador republicano Cincinato (c. 519-430 a.C.), al que el Senado de Roma sacó de su tranquilo retiro en el campo para librar a la ciudad de una gran crisis, lo que logró triunfalmente, renunciando a continuación a todos los honores y retirándose de nuevo a su granja con su familia. El respetado Catón el Viejo (234-149 a.C.) consideró a Cincinato como un modelo de los antiguos valores romanos de templanza campesina y dedicación a la patria sin ningún tipo de ambición personal; los mismos valores que encarna en la película Máximo, el senador Craso y el propio emperador Marco Aurelio.
    Máximo, nacido en Emerita Augusta (actual Mérida) según la película, es sin embargo un personaje totalmente ficticio, aunque encarne unos valores muy repetidos en la tradición romana.




(Máximo, el salvador de Roma. Este hispano no es un personaje histórico

    Uno de los aspectos históricos mejor reflejados por el filme es el de las siempre presentes disputas entre los partidarios de volver a la República (representados por Graco y el propio Marco Aurelio) y los defensores a ultranza del Imperio (Cómodo y los pretorianos, sobre todo); aunque hemos de tener en cuenta que los patricios estaban más interesados en perpetuar su poder económico y acceder al consulado, pero esto último no acaba de verse en la película.  
    Otro de los aspectos muy bien caracterizados en la película es el ejército romano, del que se nos muestran destacamentos de infantería y caballería, armas de corto y largo alcance, máquinas de guerra, jerarquía de los mandos... con las características que podemos observar en cualquier libro de historia militar romana. La actitud de los soldados además, se muestra de un modo más creíble que en otras películas, porque se ha querido evitar la imagen de los soldados idealizados que luchan por la gloria, en Gladiator, como explica uno de los consejeros técnicos del filme (en ningún caso se nos habla de asesor histórico) es un ejército profesional que lucha por su paga y no por la gloria personal o la del Imperio.


(La recreación del ejército romano de esta película es una de las mejores jamás realizadas)

    La tecnología es un elemento que hay que tener en cuenta a la hora de comparar Gladiator con películas más antiguas, y es que las posibilidades que ofrecen los efectos informáticos llevan a que la caracterización tenga más importancia que la calidad narrativa (casi la única base de las viejas producciones). También hay un gran esfuerzo por reflejar de modo auténtica la arquitectura romana de la época. El principal edificio del largometraje, el Coliseo de Roma (Anfiteatro Flavio), fue hecho por ordenador con un realismo asombroso, y permite hacerse con una imagen absolutamente creíble de la espectacularidad que debía tener.
    Gladiator recuerda enormemente a La Caída del Imperio Romano, no sólo porque comparte época y contexto, sino porque la trayectoria del Máximo de la primera y del Livio de la segunda tienen numerosos paralelismos (elegidos por Marco Aurelio, amor de Lucila, combate final contra Cómodo) aunque en aspectos clave toman caminos separados, pues por ejemplo en el film de Mann, Marco Aurelio es envenenado por varios de sus súbditos, mientras que en el de Scott es estrangulado por su propio hijo (por cierto, las fuentes nos dicen que murió de peste). También remite a muchos aspectos de Espartaco, pero más por los combates en la arena que por similitud de los protagonistas, sus objetivos o sus acciones.


(Os estáis divirtiendo!?" Pregunta Máximo al público tras su victoria en la arena)

Los escenarios
    Gladiator se filmó en tres localizaciones distintas: La primera de ellas fue el bosque inglés de Farhnam, donde se recreó la batalla con los germanos del principio de la película, que en realidad tuvo lugar en la actual Austria. El circo provinciano se creó en Marruecos, cerca de un poblado cuya arquitectura facilitó mucho el trabajo del equipo. Finalmente, la Roma Imperial fue recreada en Malta, una isla que conserva numerosos restos romanos, pero hubo que realizar un ingente trabajo para los decorados, especialmente con el Coliseo.
     Sin embargo, la informática aportó mucho a estos escenarios, especialmente al último, y la mayor parte de los edificios de los fondos en Roma no son reales. El Coliseo, por su parte, se recreo en un tamaño muy inferior al que luego se le dio gracias a los ordenadores, que además convirtieron los 2.000 extras de las gradas en los más de 50.000 que cabrían en el edificio original.